Cazando musas




Si le preguntas a un escritor por su método cuando decide sentarse y ponerse a teclear te encontrarás con un sinfín de respuestas. Algunos te dirán que escriben con música, otros en completo silencio, los hay que deben tener café o té al lado y algunos hasta comida. Lo mismo sucede con el momento de ponerse a escribir: hay quien prefiere madrugar y quien busca la paz de la noche. Y en cuanto a objetivos diarios es más de lo mismo. Yo, por ejemplo, suelo escribir unas mil palabras diarias, como costumbre y rutina, para no oxidarme y perder práctica, y suelo hacerlo después de leer (me sirve para activar la mente y tenerla preparada para la labor de escritura). Cada uno con sus costumbres y sus manías, es muy difícil que coincidamos en prácticamente algo. Sin embargo, en lo que sí que coincidimos es en esos momentos donde te plantas delante del ordenador y no consigues pasar de la página en blanco. Esos famosos bloqueos, la fuga de las musas, esas amantes infieles que tan caprichosamente van y vienen.
Creo que todos hemos sufrido estas pequeñas crisis y nos hemos bloqueado al intentar forzar nuestro arranque, consiguiendo en el mejor de los casos insatisfacción. ¿Se nos acaban las ideas? ¿Quizá estamos hastiados de lo que estamos escribiendo? Son sentimientos muy negativos que suelen pasearse por nuestra cabeza en esos momentos. Puede que haya un componente de frustración ante el obstáculo que tenemos delante y no vemos como sortear, pero la experiencia me dice que antes de querer derrumbar un muro a cabezazos lo más sensato es detenerse y buscar alrededor si hay un ariete con el que tumbarlo.

Con este post no pretendo explicar cómo debéis superar estos momentos de zozobra creativa, pues solo vosotros podréis hallar el camino correcto para hacerlo, pero sí me gustaría enumerar algunas de las fuentes de inspiración a las que yo recurro cuando me suceden estas cosas. Lo que sí quisiera aconsejar son dos cosas: ante un bloqueo lo mejor es dejarlo reposar y buscar aquello que nos inspira. ¿Y dónde lo podemos encontrar? Pues os dejaré algunas pistas que a mí me sirven de ayuda.



Los libros: son el recurso más obvio. No hay nada mejor para salir de ese estado de frustración que te crea esa maldita página en blanco que sentarte y leer una buena novela. No tiene que ser necesariamente del mismo género del que estás escribiendo (aunque esto ayude), con que nos aporte ese momento de evasión será suficiente. En los libros encontramos recursos narrativos que suelen servir para poner nuestro cerebro en marcha y activar el “protocolo musas” a trabajar. Lee unas cuantas páginas de la novela que tienes pendiente y verás lo rápido que surgen las ideas.

  

Los cómics: debería englobarlos dentro de los propios libros, pero al tratarse de un arte diferente lo trataré aparte. Creo que son la combinación perfecta para encontrar fuentes de inspiración de una manera rápida. Los cómics nos ofrecen narración e imagen en un mismo formato. Ideal para aquellos que necesitan un estímulo visual y a su vez literario.



Las ilustraciones y dibujos: darse un paseo por páginas de ilustradores ayuda bastante, pues muchas veces necesitamos ese estímulo visual del que hablábamos para ponernos en marcha. Imágenes que nos evocan una escena, un diálogo… El trabajo de los ilustradores suele ser un buen compañero de viaje mientras dure nuestra labor de escritura.



Cine y televisión: o lo que es lo mismo, películas y series. Siempre digo que somos animales visuales y, como tales, las cosas nos entran por los ojos. Los libros te aportan la narración, las ilustraciones la imagen, el cine y la televisión te aportan eso pero dándole vida. No hay nada como ver gesticular a un buen actor/actriz, ver las escenas en movimiento, los recorridos de la cámara, la fotografía… Todo esto nos va a ayudar a crear nuestra propia película, a describir con palabras lo que vemos y trasladarlo a nuestra propia obra.

Estos suelen ser los recursos que suelo utilizar yo para salir de esos baches sin ofuscarme ni alimentar mi ira homicida. Si en ese momento no sale, no te preocupes que ya lo hará. Relájate y ocupa tu tiempo en otra cosa que te motive, que te guste y busca en las cosas cotidianas que tienes a tu alrededor las musas escondidas. Recuerda que solo conseguirás buenos resultados cuando disfrutes escribiendo, no cuando te obligues a ello.

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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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