Creatividad, trabajo y realidad


¡Feliz 2014, amantes de la fantasía! ¿Qué tal han ido estas fiestas tan especiales y mágicas? Espero que os hayan deparado muchas y muy gratas sorpresas, y que los Reyes Magos os hayan dejado muchos proyectos e ilusiones para este año, muchas lecturas e inspiración a raudales para desarrollar y conseguir aquello que lleváis tiempo soñando.

Para El Legado de la Profecía y para mí 2014 va a resultar un año muy especial. No solo por la conclusión de la trilogía, sino por una serie de sorpresas que iré desvelando a lo largo de estos meses y que prometo harán las delicias no solo de los lectores de mis libros... sino de todo aficionado al género. Sed pacientes, que en breve os traeré noticias fresquísimas desde este lado de la Tierra Antigua.

Pero no es de esto de lo que voy a hablaros: hoy me gustaría comentar algunas cosas sobre aquellas premisas infalibles que too escritor parece buscar para que, tanto él como su obra, tengan éxito. Leí hace unos días un artículo sobre Stephen King, el cual abordaba las claves y pautas que él sigue a la hora de desarrollar su carrera como escritor. Yo estoy de acuerdo con algunas cosas que dice (no se me ocurriría contradecir al maestro) pero creo que otras pueden llevar a engaño o equívoco, pues los consejos los está dando un escritor profesional, cuyo trabajo es escribir, y, desgraciadamente, muchos de nosotros no tenemos esa gran suerte. Pero no adelantemos nada y vayamos por partes.

Una de las primeras, y quizá más importante premisa, es trabajar muy duro para conseguir completar el objetivo de ver acabada tu obra. Y creo que es mejor dejar este punto muy claro, pues yo no creo en el triunfo sin esfuerzo (a menos que tengas unos padrinos lo suficientemente importantes como para que catapulten tu carrera en las letras a la cima de los bestsellers). La perseverancia, el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo día a día serán las claves para, no solo terminar tus proyectos, sino para ir mejorando y puliendo estilo, forma y técnica, y para querer afrontar nuevos proyectos una vez concluyas el que tienes entre manos. Trabaja todos los días, no esperes a que llegue la inspiración, de esa manera tan absurdamente bohemia y romántica que todo el mundo nos cuenta. Sal a buscarla, cava en la tierra, adéntrate en el bosque, recorre el asfalto hasta que des con ella. Si no estáis dispuesto a enfrentaros a tomaros esto como una disciplina, como un trabajo, es mejor que os olvidéis de seguir escribiendo.

Otra de las claves es la lectura. Me asombra que, a día de hoy, aún existan escritores capaces de decir que ellos no leen. Entonces, ¿me quieres explicar cómo mejoras, cómo aprendes, cómo encuentras modelos e inspiración? La lectura es el complemento natural de la escritura, ambas van de la mano. Como lector podrás compararte y medirte con los grandes, tomar sus referencias, darte cuenta de sus fallos y de los tuyos. Querrás ser tan bueno como ellos, superarlos incluso. Leer también te permitirá inyectarte una buena dosis de moral, ya que te enfrentarás a libros muy inferiores a los tuyos, ¡y que además están publicados! Esto te dará un empuje a querer mostrar lo bueno que eres y que realmente mereces la oportunidad que estás buscando. No es malo leer obras menores, estas también te enseñarán a cómo no hacer las cosas. Recuerda que debes sacar tiempo para leer, igual que lo sacas para escribir. Si no lo haces, estás perdido.

Otra de las cosas que más me llaman la atención es leer a algunos escritores quejándose de no encontrar tiempo para escribir, incluso algunos que se quejan de tener que escribir cuando les apetecería estar haciendo otra cosa, como si de un deber se tratase. Sinceramente, no lo entiendo. Para mí escribir es una forma de evadirme, de desarrollar la creatividad, de fortalecer un talento. King decía que cuando descubres que tienes un don para algo lo machacas hasta que te duelen los ojos o te sangran los dedos, porque te apasiona. Coincido con él completamente. Desarrollar y perfeccionar un talento es algo satisfactorio, si lo que hacéis no os aporta dicha satisfacción mejor centrarse en otras cosas.

King también plantea horarios y rutinas de escritura. Habla de entre cuatro y seis horas diarias y de una rutina de trabajo. En mi caso, esto no es posible. Muchos de nosotros no tenemos la suerte de poder dedicarnos profesionalmente a esto de juntar letras, y sacar seis horas al día para escribir (cuando ya empleamos unas ocho horas en nuestros trabajos muggles) se hace inviable. Yo suelo escribir entre dos y tres horas al día, ocupando el resto de mi tiempo a otros quehaceres, a las reponsabilidades de la casa, la familia, la vida social... Solo en contadas ocasiones he podido invertir tal cantidad de horas en la escritura, y supongo que a muchos colegas de letras les/os sucederá lo mismo.

Sí apuesto por la rutina y cierta disciplina. Escribir más o menos a las mismas horas, en el mismo entorno, poniéndote como meta un mínimo de palabras y siguiendo las mismas pautas hace que el ambiente de creación sea fluido y apetecible. Yo escribo casi siempre en mi casa, difícilmente me consigo centrar fuera de ella, dentro de mi estudio, con un té y sin música, ya que no me gusta tener elementos que me puedan distraer. Y, sí, escribo todos los días, como también leo todos los días. Unas veces lo escrito es mejor, otras peor... Es como salir a correr todos días: al principio cuesta, luego lo que cuesta es dejar de hacerlo. ¡Y los resultados, como todo entrenamiento, se acaban apreciando con el tiempo y buenas dosis de paciencia!

Y las dos claves para disfrutar de todo esto que estamos hablando: no escribas para agradar a todo el mundo, como tampoco lo hagas por dinero. Está claro que es lo que todos, en un mundo ideal, perseguimos: ser aclamados por la crítica y el gran público y, por extensión, ganar mucha pasta. Una quimera, porque siempre nos surgirán odiadores, envidiosos, críticos gafapásticos y gente a la que, simplemente, no les guste cómo escribimos. Lo mejor es hacerlo para una sola persona. Tu pareja, tus padres, hermanos, amigos... Esa es la referencia que hay que tomar. Yo huyo de aquellos grupos multitudinarios de beta lectores que testean tu obra, asesores de todo tipo que te orientan y guían de modo profesional hacia la concepción de la obra perfecta. Mis novelas solo pasan por un par de manos, de total confianza y apego máximo, antes de ser expuestas al gran público. Me basta con saber que hay alguien especial al que le gusta lo que hago, que me ayuda objetivamente a mejorar porque aprecia a la persona, no al escritor o a la novela. Y elimina de tu mente eso de ganar pasta. Escribe porque te gusta y el resto vendrá solo, y si no viene... Al menos seguirás haciendo lo que te gusta.

En definitiva, ama aquello para lo que tienes talento, no busques excusas y trabaja todos los días para conseguir tus objetivos. Recordad las claves del éxito: esfuerzo, confianza y humildad.

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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
    Comentarios de Blogger

2 comentarios:

  1. Hola Abel. Muy interesante esta entrada porque a los que nos dedicamos a sumergirnos en el maravilloso mundo de escribir (y sobre todo de escribir Fantasía) viene bien estos consejos, tan necesarios para conseguir nuestros objetivos, que no son más que ofrecer a quién quiera leerlo, tu obra. Yo también creo en el esfuerzo y en no tener prisa (pero tampoco tener pausa), porque lo tenga que llegar llegará.

    Al contrario que a ti, la música me resulta muchas veces necesaria para escribir, sobre todo cuando necesito inspiración, esas BSO de películas como ESDLA, Braveheart y tantas otras, y también música celta, me ayudan a veces a encontrar el empujón que necesito para desarrollar una idea o para enfrentarme a esa escena que se me resiste. El leer libros y también el ver películas y series ayudan bastante porque, a veces, sin pretenderlo cuando lees a otros, o estás viendo una serie o una película, te surge esa idea, esa escena que tienes que plasmar mediante la escritura.

    Me gusta mucho la frase: no escribas para agradar a todo el mundo o para ganar dinero. Tienes mucha razón,

    ¡Un saludo!

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  2. A todo esto soy Sergio S. Azor. Un saludo.

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