Cuaderno de Bitácora: Narrando una batalla

Ilustración de Lorenn Tyr

Para mí, uno de los mayores retos que encontré cuando decidí que había llegado la hora de narrar la historia de El Legado de la Profecía, fue sin duda tener que contar una batalla. Soy una persona a la que le cuesta mucho trabajo entrar en descripciones detalladas, soy más de dejar pinceladas sutiles y que la imaginación del lector haga el resto. Es un truco que suele funcionar con personajes y emplazamientos, pero una batalla… Eso es harina de otro costal.

Haber leído mucha novela de corte épico (tanto en fantasía como en histórico) me ha ayudado mucho a la hora de poder plantearme ese tipo de escenas: multitud de personajes, descripción del campo de batalla, de las condiciones climatológicas… Todo influye y, por lo tanto, complica la fluidez de la narración. Entiéndase que hablo en todo momento de BATALLAS ÉPICAS, no de combates singulares (algo más sencillos de resolver).

Uno de los trucos más sencillos, y que autores como Tolkien utilizaban, son las frases directas, tajantes, breves, dejando que la imaginación del lector hiciera el resto. La dificultad de este tipo de narraciones se centra en, precisamente eso, LOS DETALLES. Intentemos, por lo tanto, dar solo aquellos que creamos necesarios de forma clara y concisa, y evitar perdernos en tediosas descripciones que ralentizan el ritmo de una escena potencialmente dinámica.

Somos animales visuales, al menos así lo veo yo. Un fotograma de una película transmite de una forma más directa lo que es más complicado de relatar. ¿No habéis dicho alguna vez la célebre frase “por mucho que te cuente, había que estar allí para saber qué era aquello”? Pues sucede lo mismo con esto. Es un error querer dar cada detalle que pueda aparecer en un fotograma, porque acabaríamos escribiendo una batalla de varias decenas de páginas que acabarían aburriendo a los lectores que deseen más acción. Pero sí que podemos poner el foco en las sensaciones de los soldados, sus miedos, sus dudas… Y siempre teniendo presente que, aunque utilicemos referencias cinematográficas para narrar una batalla (aprovechando el dinamismo de estas), nunca lograremos transmitir del todo lo que emite una imagen. De modo que focalicemos en lo importante.

Otro punto muy importante, y lo he mencionado un poco más arriba, es documentarse bien antes de ponerte con la redacción de la batalla. Leer es la mejor de las formaciones, ya que acabas tomando referencias de diferentes autores y esto te ayudará a decidir qué estilo se adecua más a lo que pretendes contar. Por otro lado, nunca viene mal un poco de ayuda más especializada: libros de historia, documentos de historiadores, técnicas de estrategia militar, formaciones… Todos estos elementos te serán de gran utilidad a la hora de tener soltura escribiendo estas escenas. Ten en cuenta que, en una batalla, las técnicas y formaciones militares, así como el terreno del campo de batalla y la climatología, influyen. El conocimiento de todos ellos y el planteamiento de los mismos antes de meternos en faena, nos servirá para crear escenas creíbles (dentro de la épica, por supuesto), fluidas y coherentes, sin caer en exageraciones innecesarias.

Ilustración de David Lanza
¿Y qué frases o estilos son los más adecuados? Pues eso ya va en gustos. Los hay que tiran de metáforas para poner énfasis y magnificencia a la escena. Algo así como: “sus gritos de dolor resonaron en el campo de batalla como el rugido de un trueno que amenaza tormenta”. Otros, por el contrario, son más de frases duras y secas: “el tajo del hacha separó la cabeza del resto de su cuerpo”. Yo, que soy de los que cree que en la variedad está el gusto, utilizo ambos recursos según me lo pide la propia narración.  Hay momentos para ser épico y momentos para ser seco. Os recomiendo que hagáis lo mismo.

Y ahora, enumeremos los puntos más importantes antes de comenzar con nuestra batalla:

-          Campo de batalla: que quede claro dónde tendrá lugar la contienda, su clima y demás. El resultado de la misma podrá verse determinada por estos elementos, entre otros, y ayudará al lector a comprender por qué determinado bando ha decidido hacer tal o cual movimiento.

-          Manejar las perspectivas de ambos bandos: aunque nos centremos en un único protagonista o héroe, este recurso, a modo de pincelada, siempre embellece la narración. Recuerda que nos es necesario perderse en mil detalles. Utiliza este recurso solo como toque, para romper una narración demasiado lineal.

-          Conocimiento de tácticas y formaciones militares: no hace falta extenderse explicándole al lector estos puntos, pero ayuda de cara a hacer una narración con cierto realismo.

-          Tiempos de la batalla: importante dividirlo en un comienzo, una trama y un final. El comienzo, tras la colocación de las piezas de ambos contendientes, ha de ser violento y con múltiples bajas. En la trama debemos mostrar ese factor sorpresa (si lo hubiera) o movimiento maestro que hace que la balanza se incline de un lado o de otro. En el final, centrémonos en la descripción del campo de batalla, los cadáveres y las sensaciones que ha dejado la batalla en nuestros protagonistas.

-          Combates singulares o peleas esperadas: lo suyo es que surjan en mitad de la narración. Es un recurso que nos ayudará a que el lector se mantenga en tensión durante toda la narración. Luego podemos acabar resolviendo el combate (donde uno mata al otro, empatan…) o bien interrumpiendo esta pelea por algún otro factor, dejando en el aire un segundo encuentro.

-          Narración fluida: lo he recalcado mucho, pero vuelvo a insistir en la necesidad de perderse en miles de detalles descriptivos que no aportan nada al lector y ralentizan el ritmo. Hay multitud de recursos, como por ejemplo fashbacks, descripción de los sentimientos de los personajes principales, contratiempos surgidos en batalla… Haced uso inteligente de este recurso, ya que, abusar del mismo, puede hacer que se pierda el hilo de lo realmente importante que es la batalla en sí.

-          Cerrar la narración: no debemos extendernos mucho en describir el final de la batalla. Es mejor contar todas esas sensaciones que deja la victoria/derrota en otro capítulo diferente o en un epílogo. No hay que romper el climax del golpe final con estos aspectos pudiendo abordarlos en profundidad en otros apartados.

Espero que mi experiencia os sirva de ayuda. Confieso que a mí me ha resultado muy complicado (y aún hoy lo sigue haciendo) hallar la base y el estilo que me permitiesen resolver lo mejor posible este tipo de escenas, con gran riqueza pero con igual complicación en su desarrollo. Y, sobre todo, recordad: leed mucho, documentaros y escribid hasta perfeccionar vuestra propia técnica.

Ilustración deLorenn Tyr


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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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1 comentarios:

  1. Estoy escribiendo mi primer ensayo de una novela lo estoy haciendo porque me gusta y quiero documentarme sobre las técnicas para poder empezar a escribir, gracias por tu ayuda.

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