Crítica y destrucción: conceptos distintos

Ediciones físicas de El Legado de la Profecía

Hace unos días conversaba con un par de amigos sobre el poder de internet, las redes sociales, los nuevos métodos de distribución... En definitiva, comentábamos lo fácil que hoy en día resulta mover aquellos proyectos creativos que antaño jamás hubieras pensado que podrías hacer. Blogs, RRSS, foros, asociaciones, Amazon... Todo ha creado un conclomerado que, sabiendo utilizarlo, puede ser muy beneficioso a la hora de buscar un hueco dentro del fandom (del mundillo, para que nos entendamos), mostrar nuestra obra y que sean los propios lectores quienes den el visto bueno o la rechacen, sin necesidad de tener que recurrir a un supuesto entendido en la materia con el poder de rechazar algo que, para ciertos nichos de mercado, puede ser válido.

De igual forma, exponer tu obra en un escaparate tan amplio como es la red de redes hace que seas un blanco fácil para recibir tanto elogios como críticas, algunas de ellas nada constructivas. Y es que cuando decides meter la cabeza por estos lares has de tener en cuenta dos cosas: la primera es que TODO EL MUNDO OPINARÁ BIEN Y MAL DE TI, por lo tanto intenta aprender de aquellos que criticándote busquen tu mejora y no te emborraches con los comentarios positivos, ya que casi siempre vienen del mismo círculo de lectores incondicionales que te leerán aunque decidas hacer una quinta parte a la saga Crepúsculo. La segunda es que no todo el mundo conoce la responsabilidad que implica formar parte de las redes sociales, y esto es tan peligroso como darle a un mono un machete afilado.

Es básico ignorar a aquellos que se creen críticos por el mero hecho de tener un blog con cierto número de visitas, repartir palos entre aquellos que no les caen en gracia y convertirse en asquerosos pelotas de los que gozan de su amistad. No nos engañemos, eso no es crítica: se llama destrucción. En la mayoría de los casos lo que reclaman con ese tipo de comentarios es una atención por parte de los internautas, no dar su opinión sobre una obra en concreto, no reseñarla. Es el ensañamiento puro y duro hacia alguien que ha invertido en crear algo (mejorable o perfecto) mientras que otros invierten su tiempo en hacer daño por el mero placer de hacerlo.

Conozco varios blogs bastante sensatos en ese aspecto, que solo recomiendan y reseñan aquello que realmente les ha gustado, ignorando por completo aquello que no les ha parecido lo suficientemente bueno. Una opción muy sensata, desde luego, ya que no comparten las obras que ellos consideran "no validas" pero guardan cierto respeto tanto al producto en sí como a su creador, evitando vomitar palabras que puedan sepultarlo. Obviamente saldrán a la palestra aquellos que nos hablarán de la libertad de expresión, del derecho a opinar, de la libre difusión de contenidos (incluso los destructivos) por internet. Y tienen razón, desde luego, pero creo que la libertad de expresión no está reñida con el respeto, y ese respeto pasa por no azotar a alguien públicamente (internet se está convirtiendo en la plaza donde se monta siempre el entarimado para los van a ser colgados ante la muchedumbre enfervorecida) simplemente porque su obra no te ha gustado.

En cualquier caso, no hay que desanimarse por encontrarte de cuando en cuando un ataque que roza casi lo personal contra tu obra o contra ti, y pensemos que al menos esa persona está invirtiendo su tiempo (o perdiéndolo, teniendo en cuenta que está hablando de algo que no le gusta) en comentar algo que tiene relación directa contigo. Ya conocemos todos el dicho aquel: da igual que hablen bien o mal de mí, lo importante es que hablen. Pues esbocemos una sonrisa y saquemos, incluso de toda esta inmundicia, ese pensamiento positivo. De momento las RRSS no hacen test de aptitud y actitud a sus usuarios (estaría bien que se implantase), así que sigamos utilizándolas bien y aprendiendo, creando y compartiendo gracias a ellas mientras otros se dedican a destruir.


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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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