Mathrenduil hijo de Gileon, Rinvasheel Thírily


Ilustración de Nacho Tenorio










 De entre todas las personalidades que habitan la Tierra Antigua, Mathrenduil es uno de los más importantes y más poderosos. Su trágica historia marcó de por vida al pueblo elfo, considerándole un heroe algunos y un traidor otros.
Mathrenduil fue el único hijo del Rey Gileon, considerado uno de los monarcas élficos más poderos de todos los tiempos. Y no era para menos, pues el padre de Gileon fue el mismísimo Ayrion, Primer Rey Elfo. Con quien compartió lecho Gileon fue con Mórgathi, una de las Damas del Amanecer de la Reina.
Ya siendo muy joven, su padre le mandó instruir tanto en política como en combate, convirtiéndose en poco tiempo en una de as mejores espadas de todo el reino. Mórgathi, por su lado, le enseñaba los secretos de la magia y la videncia. También le despertó el interes por las profecías que dictaba su pueblo, las leyendas y los mitos, llegando a obsesionarse con la posibilidad de encontrar algunos objetos y artefactos arcanos.
Cuando estalló la guerra contra los orcos, fue Mathrenduil el que capitaneaba las tropas de su padre, llegando a conseguir numerosas e importantes victorias. Esto le sirvió para que le nombraran Paladín Real.

Mathrenduil, Rey de los Varelden

Todo el mundo admiraba la valentía y la destreza de Mathrenduil en la batalla. Era implacable contra el enemigo, y noble con aquellos que le seguían, pero otros muchos veían en él un instrumento peligroso en manos de la ambiciosa Mórgathi, que proclamaba a los cuatro vientos que su hijo sería algún día rey. Pero Mathrenduil procuraba mantenerse ajeno a todo aquello, centrándose en la guerra y en aprender de su padre y mentor.
En una de las más cruentas batallas que se recuerdan, Gileon junto con Mathrenduil consiguieron rechazar el último intento orco por arrasar sus tierras. Pero el precio fue muy alto, ya que el Rey de los Elfos perdió la vida. Aquello apenó mucho a Mathrenduil, que exigió que se le hiciera un funeral digno de su grandeza. Era el momento de elegir quién sucedería a Gileon en el trono.
La sociedad élfica se dividió en dos, en parte gracias a las artes conspiradoras de Mórgathi. Los partidarios de Mathrenduil pedían que él fuera el sucesor, ya que la sangre del mismísimo Ayrion corría por sus venas. En cambio, otros se aferraban a las leyes élficas que el propio Ayrion dictó y que marcaban la necesidad de someter a votación la elección del monarca en cuestión, garantizando un equilibrio dentro de la sociedad élfica.
Mórgathi montó en cólera y exigía una y otra vez que su hijo se hiciera con el trono. La Reina Ileniel, en cambio, apelaba a las leyes, opinando que si Mathrenduil quería tomar el poder, debía al menos presentarse ante el Consejo de Sabios y Videntes y que ellos hablaran. Al principio, el joven elfo no parecía convencido, y dejó claro que se sometería a las leyes de su pueblo. Pero la presión de esa parte que permanecía al lado suyo y de su madre, le hicieron decidirse por presentarse ante el Consejo.
Los Sabios y Videntes atendieron los planteamientos de Mathrenduil con suma atención, y elogiaron su nobleza y su fuerza en el combate. Pero decidieron que él no era el apropiado, pues entendía que era impetuoso y que creía demasiado en sus posibilidades. Fue Celdan el que le transmitió la decisión del Consejo. Mathrenduil, sintiéndose humillado e insultado, abandonó la cámara y le comunicó la nueva a su madre.
Mórgathi difundió la noticia de que el Consejo y la Reina confabulaban contra ellos, negándole a su hijo un derecho que le pertenecía por nacimiento. Los seguidores de Mathrenduil se declararon en rebeldía y lanzaron sendas acusaciones contra la otra mitad que se les oponía. Era el empujón que necesitaba el arrogante elfo para utilizar la fuerza para conseguir su objetivo. Las Guerras Élficas estallaron,y hermano contra hermano lucharon encarnizadamente por sus ideales.
En una trágica noche para la historia de los elfos, Maathrenduil, Mórgathi y sus partidarios, lograron tomar violentamente el Palacio Real. La fecha era clave, pues se cumplía el ciclo donde el Ave Fénix, símbolo de la inmortalidad del pueblo elfo, moría envuelto en sus propias llamas para renacer de nuevo. Mathrenduil, embriagado por la locura y la sed de poder, se lanzó a las llamas justo cuando el animal sagrado moría, intentado demostrar que la sangre de los Primeros Nacidos corria por sus venas.
Pero el fuego del fénix reveló la traición de Mathrenduil y los suyos, hiriendo gravemente al inconsciente elfo, produciendo en su rostro y cuerpo sendas cicatrices. Su aspecto también cambió, su pelo se tornó blanco, sus ojos se volvieron del color del ambar y su piel se tiñó de un gris pálido. Todos sus seguidores también sufrieron esta maldición, diferenciándolos del resto de los elfos para toda la eternidad. Todos menos Mórgathi, que consiguió librarse gracias a sus grandes dotes con la magia. Era en nacimiento de los elfos oscuros
Tras sacar al malherido Mathrenduil del palacio, su madre y sus seguidores deciden huir, cruzando los mares en busca de un refugio. Gracias a las artes de su madre, consiguió salvar la vida, aunque las cicatrices no desaparecieron. Así fue como llegaron a Undraeth donde fue proclamado Rey de los Elfos Oscuros.
Desde entonces, Mathrenduil y sus varelden, bajo la astuta mirada de su madre, han declarado una guerra eterna a los altos elfos, estando en varias ocasiones a punto de someter al reino élfico, llegando a matar a varios de sus reyes. Incluso ha llegado a comandar varias exploraciones buscando los objetos arcanos que le obsesionaban cuando era más joven.
Mathrenduil es un enemigo poderoso, temido incluso por los propios elfos, que aún mencionan su nombre con una mezcla de desprecio y respeto.

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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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