Haoyu Hijo de Haongel, Rey de Onun


Ilustración de Nacho Tenorio


  Si alguien puede encarnar los valores del pueblo de Onun ese es su rey: Haoyu, hijo de Haongel.
Haoyu, como descendiente real de la Casa de Yúringel, fue educado para gobernar a su pueblo y entrenado para ser el más poderoso de los guerreros. Su padre nunca dudó de la destreza de Haoyu, ni cuando era un pequeño infante, y procuraba llevárselo siempre a los combates que mantenían con los bárbaros de Mezóberran. Así, el joven principe se acostumbró rápidamente al fragor de las batallas y a los pesares de las mismas.
Haoyu asimiló rápidamente la filosofía del guerrero, metiéndose tanto en la piel del soldado en primera línea como de los capitanes y estrategas. Eso le sirvió para ganarse el respeto y el favor de los jefes de las casas nobles de Onun. El príncipe era tan buen general como infante, y s destreza con la espada era del todo reconocida.
Ilustración de Nacho Tenorio

Uno de los dos hechos que marcaron la vida de Haoyu fue la muerte de sus padres, que murieron emboscados por los arjones. El odio visceral que contrajo contra ellos fue creciendo año tras año, emprendiendo largas campañas contra los bárbaros del Desierto Helado.

Ya siendo rey de Onun, Haoyu contrajo matrimonio con Ilyue hija de Iruyu, descendiente de la Casa de Yeru, y tuvo con ella dos hijos: Iyurin, el primogénito y heredero a la corona, e Iyúnel, a la que el pueblo llamaba la Princesa del Invierno.


El matrimonio con la dulce Ilyue y la bendición de sus dos hijos calmaron el carácter belicista y vengativo de Haoyu, dejando la guerra con el norte a un lado y ejerciendo de rey de su pueblo, padre y esposo. Pero aquello no duró mucho, pues una extraña afección trunco la joven vida de su querida Ilyue, Haoyu se quedó solo con dos hijos demasiado pequeños como para comprender el dolor de su padre.



Ese fue el otro hecho que marcó la vida de Haoyu. Desde la muerte de su esposa volvió a la senda de la guerra, olvidándose a veces de su labor como padre. A Iyurin lo veía como un joven preocupado más por los libros y la historia que por el entrenamiento marcial, y a Iyúnel a penas podía mirarla a los ojos sin que le recordara a Ilyue.

El carácter fuerte de Haoyu ha chocado en más de una ocasión con su hijo, menos impetuoso que su padre, llevándoles a tener fuertes discusiones que hacían temblar a cuantos las presenciaban. No obstante el respeto y el cariño que se tenían era indudable.
Haoyu es un bastión de fuerza, orgullo, nobleza y coraje donde todos los ónunim se siente reflejados. Un rey amado y respetado por su pueblo, y un terrible enemigo cuando marcha a la guerra montado en su oso cavernario de combate.
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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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