Fragmentos: Capítulo 8 de El Lobo Blanco

Ilustración de Lorenn Tyr
Estaba en estas cavilaciones, cuando un ligero ruido de pisadas en hojas secas lo sacó de sus pensamientos. Velthen contuvo el aliento durante unos segundos. Sabía que debía ser muy sigiloso o lo que ahí estaba se iría corriendo. Se levantó pausadamente, sin hacer sonido alguno. Confirmó que el viento le venía en contra. Perfecto, la presa no podría detectar su olor. Asomó con cuidado la cabeza entre las raíces y entonces lo vio. Un ciervo joven de pelaje pardo con motas blancas en los cuartos traseros.
Era su día de suerte. El ejemplar era magnífico. La carne no sería tan dura, al tener una corta edad, y con la piel podría hacerse un forro para su carcaj. O llevarlo al maestro peletero de Thondon y regalarle una estola a su madre.

El animal comía y olfateaba el suelo, ajeno a su fatal destino, despreocupado por completo. La presencia de Velthen había pasado inadvertida. Eso le daba cierto margen de maniobra al joven, pero sabía que cualquier mínimo ruido espantaría al ciervo.
Con un movimiento lento y tranquilo, Velthen dejó el carcaj apoyado en el suelo, a su lado, para que, en caso de errar el tiro, poder sacar una flecha más rápido. Comprobó la cuerda de su arco. Perfecto. Todo listo. Podría abatir al animal de un solo disparo, estaba a buena distancia. Colocó una flecha en el arco y tensó, muy lentamente, podía tomarse su tiempo para prepararse. Cerró el ojo izquierdo y ajustó la visión en su objetivo. Las nubes jugaban a su favor ocultando el sol: ni siquiera destellaba la punta de la saeta. Esta vez su padre le debería recompensar dejándole trabajos más finos en la forja, se iba a sorprender. Velthen no pudo evitar que el corazón le palpitara con fuerza debido a la emoción. Ya lo tenía.
En ese instante, algo fue mal. El ciervo, que pacía tan sosegado, levantó bruscamente la cabeza y la giró hacia atrás. En sus ojos almendrados se pudo intuir, durante un segundo, el miedo. Y, como si de un rayo se tratara, dio un brinco con una gran agilidad y desapareció tras la maleza.
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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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