Fragmentos: Capítulo 5 de El Lobo Blanco


Ilustración de Lorenn Tyr
Estaba en estas cavilaciones, cuando la pequeña trampilla de madera que había en el suelo de roca se abrió. Glósur se dio media vuelta despacio, chupando tranquilamente su pipa y enfundado en su capa de viaje. Por el agujero se asomo la cabeza de otro enano de pelo y barba castaña. Llevaba un yelmo de bronce y plata enana.
- ¡Que las rocas me engullan si no ha sido un ascenso difícil llegar a esta atalaya! – gruñó en enano al aparecer por el hueco. Tenía una armadura de idénticos materiales que el yelmo puesta, y un gran martillo de guerra en la mano.
- ¿Con ese traje de hierro esperabas que subir aquí te resultara fácil? – replicó Glósur, mirando de arriba a abajo al recién llegado. Éste se quitó el yelmo y le miró orgulloso.
- Ni fácil ni difícil. Estoy acostumbrado a mi armadura, es como una segunda piel. Ya deberías saberlo, Glósur.
- Lo sé. Los Yunqueternos sois todos iguales.
- Y nos enorgullecemos de ello tanto como tú de tu clan – dejó el yelmo y el martillo encima de la piedra asiento y se acercó al mirador. – Por lo que veo, los rumores son ciertos: los orcos y ogros se están movilizando.
- Hablaremos de ello cuando venga el representante de los Rocasangre – apuntó el veterano Barbablanca, retirando la pipa de su boca. – Antes me podrías decir tu nombre, ya que tú conoces el mío.
El enano de la armadura se dio la vuelta para mirarlo de frente. Tenía unas espesas cejas que le hacían los ojos más pequeños.
- Una grave impertinencia por mi parte – se disculpó. – Mi nombre es Tóbur de clan de los Yunqueternos, capitán de la guardia del Martillo de Plata del Rey de Clan Soiran. Mi señor me envía desde Éridor para escuchar el parte de tu periodo de vigilancia.
- En ese caso, Tóbur de los Yunqueternos, esperaremos a estar los tres clanes representados. No me gusta repetir las cosas dos veces y tampoco creo que debamos malgastar así el tiempo, dadas las circunstancias. Toma asiento y fuma si te place.
Tóbur se sentó cerca de Glósur y encendió su pipa también. Le dio una calada larga y expulsó el humo lentamente, sin apartar la vista de los campamentos orcos y ogros.
- Parecen muchos desde aquí – dijo volviendo la mirada a Glósur, el cuál tiro los restos de tabaco de su pipa a la roca y los aplastó con el pie.
- Son muchos. Aumentan día a día – respondió el enano Barbablanca.
Al momento, la trampilla por la que Tóbur había aparecido volvió a abrirse.
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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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