Ectherien Hijo de Fórsell


Ilustración por Nacho Tenorio
Ectherien es uno de los montaraces de Lagoscuro más experimentados y respetados entre sus propias gentes.
Siendo joven, se crió con las historias que su padre contaba acerca de los Onai, de donde descienden los montaraces, y de las profecías élficas que auguraban la llegada del legítimo rey de Cáladai.
Lejos de creer ser ese élegido, Ectherien siempre se mantuvo al margen de todo aquello que implicaba la búsqueda de la espada perdida de los Onai, y se mantenía en un discreto segundo plano más enfrascado en ser un gran rastreador y guerrero que en las apuestas sobre quién lograría adentrarse en La Cueva y salir con el acero que lo identificaría como rey. En ese aspecto nunca fue ambicioso.
En una de esas misiones de rastreo, Ectherien comenzó a entablar una gran amistad con Véldonui, otro joven explorador como él al que muchos llamaban Lobo Blanco, por su cabello rubio. Con él, dirigieron una incursión muy peligrosa en Mezóberran, donde se escuchaban ecos de un nuevo líder llamado Sártaron que comenzaba a someter a todos los clanes bajo su bandera.
En esa misión, los montaraces tuvieron que refugiarse ante un posible ataque de un clan borse, que los descubrió. Guarecidos en una gruta de las Cumbres Infinitas, Ectherien y Véldonui encontraron una de las Piedras de Ilethriel. Ectherien nunca supo la razón por la que Véldonui consultó la Piedra, a la que sólo unos pocos magos podían dominar y comprender. Tampoco supo qué vio, pero el comportamiento de su amigo cambió radicalmente desde entonces.
Ectherien, Capitán de los Montaraces
Al volver, mientras Véldonui estaba enfrascado en el estudio de las profecías y de la historia de su pueblo, Ectherien viajó por muchos lugares de la Tierra Antigua, llegando a tener contacto con los elfos de Asuryon y con los enanos, llegando a visitar algunos de sus portentosos salones. Incluso acompañó a Dálfvar en algunas de sus aventuras. Al volver a Lagoscuro, muchas cosas habían cambiado.
Véldonui estaba convencido de que debía entrar en la Cueva y conseguir la espada perdida. Se sentía el heredero de Cáladai, y quería adentrarse en ella con la Piedra de Ilethriel. Muchos llamaron vanidoso a Véldonui, pero Ectherien le dio todo su apoyo pues le vio tan convencido que hasta él creyó que su amigo era el elegido.
Las voces de una invasión orca llegaron, y Ectherien tomó el mando de una partida de montaraces para comprobarlo y enfrentarlos en caso de poder hacerlo. Pero los orcos eran muy numerosos y Ectherien prefirió poner en alerta a los suyos en Lagoscuro y prepararse para el inminente ataque.
Justo cuando llegó, los montaraces estaban muy sorprendidos porque Véldonui había conseguido salir de la Cueva con vida, siendo el único en conseguirlo, pero sin la espada. Sin dar lugar a explicaciones, Véldonui le pidió a Ectherien que tomara a su hijo recién nacido y que huyera con él de Lagoscuro, que lo pusiera a salvo, pues era él el verdadero heredero de Cáladai. Ectherien se mostró reticente, pero al ver la insitencia de su amigo y compañero, accedió. Cuando regresó, tras poner a buen recaudo al bebé, los orcos habían caído pero algunos montaraces también, entre ellos Véldonui. Fue un regreso amargo.
Desde entonces, Ectherien ha preferido vagar en lugar de asentarse en Lagoscuro, teniendo mucho contacto con magos y con Guardianes del Huargo Blanco, esperando la hora en la que llegue el Elegido.
Compartir en Google +

Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
    Comentario blogger

0 comentarios:

Publicar un comentario