Dando vida a los Personajes

Boceto de Marta Guiló

Lo reconozco, esté fue el mejor momento de toda la fase de creación de la saga. Ese instante donde ya tienes casi todos los elementos de razas, sociedades, geografía, e historia casi hilado y debes ponerte a dotar de vida propia a los personajes que recorrerán la Tierra Antigua y vivirán las decenas de aventuras que copaban mi imaginación.


Boceto de Dálfvar
Boceto de Ectherien





Boceto de Zárrock

Tenía decidido desde tiempo ha que los protagonistas de mi saga iban a ser varios y de muy diferentes orígenes. No quería centrarme en uno solo y acompañarlo de una comparsa plana y sin sustancia, como tampoco quería centrarme en un bando solo. La narración, lejos de ser en primera persona, sería siempre desde el punto de vista del personaje que escogiese para ese capítulo. Todo un reto, ya que en la propia narración se debería ir intuyendo cómo era el protagonista de la acción, qué sentía y qué le empujaba a actuar así.

Decidido como estaba, me puse a crear fichas de cada personaje. No solo de los protagonistas, sino de todos y cada uno de ellos, desde su nacimiento hasta los acontecimientos que narro en El Legado de la Profecía. Había que ser lo más detallista posible: descripción física completa, padres, origen, hazañas, pesares, amores, miedos... Toda apreciación por pequeña que fuese debía ser apuntada y fichada.

Obviamente, al realizar tantas fichas, fueron surgiendo protagonismos que no me esperaba. Suele pasar que cuando creas un personaje un poco de relleno este va tomando una forma y un fondo que no esperabas, sorprendiéndote a ti mismo y haciendo que tu propia curiosidad te empueje a querer darle un papel mucho más importante del que realmente tenía en un principio. Y esto también te lleva a crear otros personajes para darle más peso, y cuando te quieres dar cuenta estás barajando un centenar (literalmente) de fichas. Quizá alguno se volvería loco, pero yo lo encontré muy entretenido. Estaba encantado, lo admito.

Como antes he mencionado, dotar a tus personajes de un pasado completo, de su propia historia, tiene sus ventajas a la hora de narrar desde su punto de vista. Aprendes a ver a través de sus ojos. Pero quería que todo fuese lo más preciso posible. No me bastaba con una descripción física, necesitaba imágenes. Yo soy de los que opina que una imagen habla por sí sola, y en el mundo de la literatura (mucho más en la fantástica) al lector le ayuda mucho tener referencias visuales. De modo que, con mis nulos conocimientos en ilustración y dibujo, me dediqué a garabatear bocetos de mis personajes. Me compré una libreta y unos lápices y me dediqué a ponerles rostro.

Kathline por Marta Guiló.
No estuve solo en este empeño. Mientras escribía y creaba conocí a una joven estudiante catalana llamada Marta Guiló, la cual accedió a echarme un cable en esta labor. Desde aquí quiero agradecerle su interés y su ayuda en aquellos inicios, pues posiblemente sin sus lápices jamás otros ilustradores hubieran podido retratar con tanta precisión a los personajes. Fue un apoyo y un placer poder contar con ella.

Supongo que por todo esto que os relato esta es la época que con más cariño guardo. Siempre me han gustado esas obras que tienden a ampliarse con apéndices, dramatis personae e incluso libros que recogen todo ese material ilustrado e inédito, por eso le puse y le pongo tanto empeño. Entiendo que a muchos les resulte tedioso y hasta complicado este campo de trabajo, pero si buscas la motivación, si encuentras el camino, todo se hace más llevadero... ¡Y tus personajes te lo agradecerán tanto como tus lectores!
Lánzolt por Marta Guiló

Tobur y Gorin, bocetos Abel Murillo





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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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