Creando la Tierra Antigua


Como ya había contado, rondaban los primeros meses del 2002 cuando por fin me decidí a ponerme manos a la obra y trabajar sobre lo que sería mi propia saga de fantasía épica. Y qué mejor manera de empezar que creando su mundo.



Negar las influencias es una atrocidad y un ejercício de hipocresía bárbaro, de modo que no seré yo quien lo haga. En aquellos entonces yo ya era un devorador de libros del género fantástico, y era imposible que no me imprimara de todos aquellas historias y personajes que me acompañaban hora tras hora. Desde el amplio mundo de Dungeons & Dragons pasando por el universo Warhammer (sí, también soy pintor de miniaturas), recorrí todos sus transfondos, sus mapas, buscando inspiración, intentando encontar esa guía que muchas veces resulta difícil de encontrar.

Quizá la influencia más directa fueron El Señor de los Anillos y Canción de Hielo y Fuego, sin duda para mí dos pilares del género donde se sustentan la mayoría. Ese concepto lo tenía claro, de modo que... Por qué no apoyarme en las bases para construir otro nivel más? Ya había encontrado la chispa que alimentaría mi proceso de creación.

Siempre tuve claro que mi primera saga debía tener todos los elementos típicos propios de este tipo de novelas. No me temblaría el pulso a la hora de incluir elfos, enanos, orcos, espectros, dragones, bárbaros... No me sonrojaba entonces y tampoco lo hace ahora. Tolkien fue que me hechizó, y bajo su influjo aprendía más y más de estos mundos épicos y hostiles. Pero había algo que no conseguía aportarme. Una pizca de imperfección en sus tramas y personajes que solo pude encontrar en la obra de Martin. Sí, el mundo de El Señor de los Anillos es impresionante, pero la trama argumental y el desarrollo de los personajes de Canción de Hielo y Fuego es soberbio. Y esa era la línea que quería seguir.

Mis orígenes son muy humildes, y en la vida lo he tenido muy difícil. El Destino ha sido bastante caprichoso conmigo y me ha regalado muchos pasteles con sabor a bilis que he debido de tragar, unas veces por mi propio bien y otras por el bien de los demás. De modo que se podría decir que tenía claro que el protagonista debía tener unos orígenes similares. Más adelante hablaremos de los personajes, pero ya os adelanto, para aquellos que lo hayáis pensado, que no me identifico con Velthen en absoluto, simplemente quise dotarle de ese origen por mostrar que no importa nada de dónde vengas... Lo importante es que sepas quién eres y qué puedes conseguir.

Pese a que la historia y la trama argumental eran dos embriones, en mi cabeza iba madurándose la idea de lo que quería crear. Diversas razas, reinos enfrentados... La confección del mapa iba a ser complicada. Hubo varios intentos antes de dar con el definitivo. Muchos folios acabaron rajados en el fondo de la papelera porque siempre encontraba taras que no se ajustaban con la historia que quería crear. Hasta que un buen día puse pie en pared y me dije: " Los grandes acontecimientos bélicos de la historia no entienden de mapas. Se adaptan a las circunstancias que les rodean." Acaso el mundo cambió de un modo u otro para beneficio o perjuicio de los grandes estrategas militares? Acaso se corrieron montañas o secado ríos para que una batalla u otra fueran más vistosas? El ser humano se adapta y crece ante las adversidades. Mis personajes debían aprender a hacer lo mismo.

 Cuando dibujé el mapa definitivo ya tenía decidido que no iba a experimentar cambios en ningún aspecto, y que en base a eso ya podría comenzar a trazar historias y mover a mis personajes por ese mundo. Así nació La Tierra Antigua (un claro guiño a la obra de Tolkien). Dos continentes separados por un mar, con un archipiélago en medio donde viven los altos elfos, y unidos por un estrecho y escarpado paso por el norte. Contiente del Naciente, Undraeth y las Islas de Asuryon. Un mundo cuya única religión el El Destino al que todos sus habitantes respetan y veneran. El mismo Destino al que yo tomaba entre mis manos para decidir el futuro de las vidas e historias que estaba apunto de crear. Aquel fue su Génesis.


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Sobre Abel Murillo

Abel Murillo.
Presidente de la Asociación Cultural Lupus in Fabula (@AC_LiF).
Organizador del Festival de Fantasía de Fuenlabrada (@FFF_Fuenlabrada).
Autor del Legado de la Profecía (@LegadoProfecía).
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